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Las empresas hoy en día tienden a verse afectadas por los mismos errores gerenciales que muchas veces desencadenan consecuencias irreversibles como la iliquidez y la quiebra.

El gran reto para las firmas es lograr ser competitivas y sostenibles en el tiempo. La importancia radica en que cada decisión que se tome lleve a la empresa a construir valor y eso no es solamente vender más, pues hay que vender pero con rentabilidad y con caja.

«Una empresa solo se convierte en sostenible cuando, con cada decisión tomada, se contribuye a la salud financiera de la misma, o en caso contrario si ya se tiene medido que no se va a lograr el mejor resultado financiero, se debe tener evaluado y obedecer a una estrategia temporal y que va a traer beneficios futuros.

Un ejemplo clásico es querer ganar participación de mercado a precios muy bajos. Debe medirse el resultado de dicha decisión y el tiempo que resiste sin afectar de manera seria los resultados en términos de caja,» expresó.

En este orden de ideas, se puede decir que las empresas se hacen sostenibles y competitivas en el tiempo cuando el resultado de sus decisiones las ha llevado a ser más fuertes financieramente. Por eso existe un modelo que permite medir el impacto de las decisiones tomadas en el tiempo.

Uno de los errores más frecuentes en las pequeñas y medianas empresas es la ausencia de una estrategia definida que indique la proyección de la misma en el corto, mediano y largo plazo.

«La planeación estratégica es la brújula de navegación de los empresarios. De hecho, los presupuestos deben desprenderse de la planeación que se tenga y no de la historia, como hace la mayoría. Cuando se hace una buena planeación se combinan los factores de éxito históricos y las nuevas prácticas con base en lo que se desea para la firma. Una buena planeación debe tener definido cada objetivo, cómo se va a lograr, cuál es propiamente la estrategia, el responsable, tiempos definidos y los recursos para cumplir esas metas. El resultado de una buena planeación y ejecución de la misma redundará en rentabilidad y caja para la empresa».

A continuación, se desglosan los diez errores gerenciales más frecuentes en las empresas

1 -No tener una estrategia definida

La principal debilidad que tienen muchas de las empresas colombianas es la falta de planeación estratégica.

Para que una organización funcione de manera correcta es necesario definir objetivos, metas y el medio para poder alcanzarlos. Además, el presupuesto debe obedecer a dicha estrategia y seguir la misma línea de la filosofía que, desde la gerencia, se le imprime a los empleados.

2 -Tener como única meta vender más

Tener como única finalidad vender más, incluso sacrificando rentabilidad y liquidez es otro de los errores más frecuentes. Existe la creencia de que a mayores ventas, mayor caja, pero hay muchas empresas que consumen más capital de trabajo a medida que venden más.

A veces, con el afán de incrementar las ventas o de no perder clientes, se renuncia a un buen margen de rentabilidad.

3 -Pagar el menor valor de impuestos

El objetivo de la contabilidad es ofrecer información fiable y ajustada a la realidad, algo necesario para la toma de decisiones. Por lo tanto, no es prudente generar una información contable en la que se ha favorecido el criterio tributario. Cuando se necesita la información cierta, por ejemplo para créditos, la realidad de la empresa queda totalmente desvirtuada y los defectos salen a flote.

4 -Comprar local a costa del capital

El afán de comprar local a costa del capital de trabajo de la empresa es muy común en muchas de las empresas nacionales.

Este problema es conocido como ´síndrome de local propio´. Es más común de lo que parece encontrar una gran cantidad de empresarios que comprometen la liquidez de la empresa, incluso cuando no cuentan con los recursos necesarios, en su deseo de tener una sede propia.

5 -No planear las inversiones 
Es muy frecuente no planear las inversiones de largo plazo con base en las mejores opciones de financiación.

Contraer créditos de consumo como sobregiros y tarjetas de crédito con altas tasas de interés, o adquirir créditos de corto plazo para la compra de activos fijos y no solicitar periodos de gracia, son actividades que reflejan una débil gestión financiera en materia de endeudamiento y liquidez.

6 -Repartir utilidades solo con el P y G

Repartir utilidades con base al estado de resultados de pérdidas y ganancias puede conducir a la empresa a tomar decisiones erróneas, que se vean reflejadas en la reducción de la rentabilidad en el corto plazo, pues no se está teniendo en cuenta realmente cual es la disponibilidad de efectivo para atender este compromiso financiero. Este error puede costarle la estabilidad económica a la compañía.

7 -Solución de iliquidez a través de créditos

Pensar que la iliquidez solo se soluciona con créditos es un error muy frecuente. Cada vez es más común ver empresas en situación de peligrosa iliquidez que optan por la solución «más rápida y eficaz», es decir, solicitar créditos. El problema es que al adquirir nuevos préstamos, no se está abordando lo que realmente conllevó a esa situación de iliquidez y las deudas pueden empeorar la situación financiera.

8 -Riesgos familiares afectan el negocio

Riesgos familiares que afectan directamente el negocio. La tercera causa más común por la que se liquidan las empresas obedece a relaciones familiares. Conflictos personales, divorcios y cambios generacionales, son algunos de los riesgos que se corren al tener una empresa de familia y que generalmente no se prevén, de manera que, cuando ocurren, no se sabe cómo responder a estos cambios.

9 -La resistencia a los cambios

Resistirse a los cambios significa perder ventajas competitivas, ya que el entorno en el que se desenvuelve la empresa puede demandar nuevas prácticas y exigencias de los clientes. En el mundo de hoy, donde la dinámica del mercado y donde la tecnología obligan a la innovación y al cambio constante, es necesario que las compañías tengan la capacidad de adaptarse, en un tiempo corto, a cambios sustanciales.

10 -No generar un valor agregado

Un producto gana valor a medida que pasa a través de la cadena abastecedora. Esto es lo que se conoce como proceso de «valor agregado». Si una parte de la cadena no agrega valor al producto, las fuerzas del mercado anularán el eslabón. Por ejemplo, si una compañía compra un producto, no le hace nada y los vende más caro, el cliente encontrará al proveedor original y adquiría el producto a precios bajos.

Permítanos asesorarlo en la elaboración de su planeación estratégica por medio de nuestro servicio de ASESORÍA GERENCIAL.

Fuente: Maria Clara Builes para La República.

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