El año 2015, ha tenido para muchos empresarios situaciones de cambio en varios sentidos, entre ellos los que inciden en el área financiera. El último efecto, que afortunadamente para los importadores ha ido disminuyendo, ha sido la tasa de cambio del dólar.

Otro factor relevante especialmente para el sector de la pymes ha sido el proceso de implementación de las NIIF, la gran mayoría de ellas se encuentran ubicadas en el grupo dos o tres. Esta normativa ha llevado a que muchos empresarios reflexionen sobre la generación efectiva y real de beneficio para ellos, dado que de otra forma podrían asumir que el desembolso que realizan no es una inversión sino un gasto.

El gobierno nacional estableció para ello un cronograma de implementación, que para el grupo dos presenta como período de transición desde el 1 de enero de 2015 al 31 de diciembre de 2015. Lo anterior quiere decir que a partir del 1 de enero de 2016, las sociedades, compañías o entidades clasificadas en este grupo deberán funcionar en su información financiera bajo este parámetro para el reconocimiento de sus transacciones y hechos económicos.

Ahora surge la pregunta, ¿será que la gran mayoría de empresarios, socios y accionistas de las compañías clasificadas en este grupo han podido por decisión propia o por situaciones justificativas (escasez de personal idóneo, limitación de recursos financieros, etc.) lograr avanzar en ese proceso de implementación?

Lo real en este momento es que se aproxima el cierre del año 2015 y adicionalmente para cumplir con la normatividad se debieron tomar decisiones complementarias que quizás hayan afectado en forma relevante a la compañía, como son la depuración de los inventarios, la determinación de la cartera efectivamente recuperable, la capacidad real operativa versus análisis de los indicadores financieros (liquidez, rotación, endeudamiento, etc.) Esta situación quizá haya permitido visualizar qué decisiones tomadas en periodos anteriores, tales como inversiones improductivas, distribución de dividendos sin flujos positivos de caja, excesos de endeudamiento o “cuentas por cobrar a socios”, tenían consigo una descapitalización de la sociedad o un defecto en el patrimonio y por consiguiente en el hoy, con un entorno de mayor competencia del exterior, quedarían más expuestos y en esa medida habría que llevarlos a la necesidad de replantear el negocio o actividad que se desarrolla.

En ese orden de ideas es importante realizar alianzas, optimizar los procesos operativos, logísticos y administrativos, así como dedicarse a lo efectivamente rentable, es decir prepararse ante los cambios normativos, comerciales y tecnológicos.

La globalización, los avances tecnológicos y las normativas están llevando implícitamente a que en las compañías exista personal capacitado, idóneo y especializado en diversas áreas, de tal forma que le permita a la entidad ser más competitiva en su entorno.

Por todo lo anterior es importante para los empresarios definir adecuadamente la información del próximo cierre del año 2015, teniendo en cuenta las incidencias hacia el futuro desde varios factores entre ellos el fiscal, que es uno de los conceptos más relevantes para los inversionistas, socios o accionistas. Como dice el dicho popular: amanecerá y veremos.

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