Después de que el General de la Nación, Néstor Humberto Martínez propuso el cambio en los billetes en circulación, para quitarle a las organizaciones criminales el dinero acumulado por años, Mauricio Cárdenas, actual Ministro de Hacienda afirmó que el gobierno está de acuerdo con la idea de quitarle los tres ceros a la moneda del país e indicó que ya tienen listo un articulado del proyecto de ley, para ser puesto a consideración del Congreso de la República el próximo mes de marzo.

El tema tiene a todo un país en incertidumbre, sin embargo, como toda propuesta de cambio, debe tener un proceso donde primero deberá ser evaluada y estudiada. Cabe decir que en caso de ser aprobada, este cambio no se dará de la noche a la mañana, quitar los tres ceros a la moneda nacional es un proceso que necesita de tiempo e inversión, y como todo, tiene sus pros y sus contras.

Los pros:

  • Eliminaría la palabra mil, es decir que ya no se utilizaría la expresión $20.000 sino que pasaría a ser sólo $20.
  • Los billetes viejos deberán ser remplazados por los nuevos, con esto se busca saber cuánto dinero existe no sólo en las casas de los colombianos, sino que se busca acabar con caletas de dineros ilícitos o detectarlos a través de sus movimientos.
  • Facilita la contabilidad en las empresas.
  • Facilita el cambio de dinero a los extranjeros.
  • Las transacciones se simplificarían.

 Los contras:

  • Deberá hacerse una inversión.
  • Las empresas colombianas que tengan los precios de sus servicios en algún portafolio impreso deberán volver a reimprimir con el fin de ajustarlos a la nueva moneda colombiana.
  • Las maquinas dispensadoras o para el pago de parqueaderos tendrían que hacer cambios.
  • Deberá hacerse un gasto en campañas educativas sobre el uso de la nueva moneda y ajustes en el sector privado.
  • No hay una necesidad urgente de cambiarla, sin embargo, suple una necesidad política y judicial.
  • Posibilidad de que algunos tiendan a redondear los precios a mayor coste.

Solo resta esperar si el Congreso de la República lo aprueba o no, entre marzo y junio de este año, en caso de aprobado la transición se haría a partir de enero de 2019. La experiencia ya se ha visto aplicada en varios países de latinoamérica como en México, Venezuela, Perú y Brasil, y en algunos ha sido notoria la inflación.