Hace más de 10 años se viene hablando de la importancia del talento humano en las organizaciones. Éstas conocen el discurso a la perfección y no dudan en promulgarlo en cuanto manual, brochure o presentación existe, para gritar a los cuatro vientos que las personas son su recurso más importante. Sin embargo a la hora de entrar en detalle la realidad no coincide con esas prédicas.

Así pues aunque los expertos en el tema del talento humano han ido cambiando de modelo a lo largo del tiempo, la gran mayoría de las empresas aún se rigen bajo el concepto tradicional según el cual, el área o la persona encargada de recursos humanos debe realizar tareas de tipo operativo, como llenar planillas y carpetas con información del trabajador y asegurarse de los procesos relacionados con las prestaciones del mismo, atribuyéndole a las personas un carácter similar al de cualquier otro recurso físico que se compra, se utiliza y en algún punto pierde su vida útil. Incluso en la actualidad existen gran cantidad de empresas, generalmente de un tamaño y capacidad financiera mediana o pequeña, que aún no ven la necesidad de tener un área o por lo menos una persona con las capacidades específicas para llevar a cabo la gestión del talento humano.

Es tiempo entonces de llevar la teoría a la realidad si se quiere seguir siendo competitivo y generando un valor diferencial. Estamos pasando de la era de la información a la era conceptual en la cual lo que prima es la experiencia más allá del producto o servicio que se ofrece, y es ahora más que nunca cuando el trabajador debe dejarse de ver como tal, para empezar a sentirlo como un socio que genera una ventaja competitiva a través de su capacidad intelectual para proponer e innovar, pero para ello es necesario realizar un cambio de mentalidad y cultura desde ambos lados, que se origina desde el área de gestión humana o gestión del talento humano.

La motivación y el bienestar del capital humano son proporcionales a su nivel de productividad, eso lo confirma un estudio de la consultora mexicana Crecimiento Sustentable, que afirma que los empleados felices aumentan hasta en un 88% su productividad, de ahí la importancia de un área encargada de direccionar estrategias en pro del bienestar y la satisfacción del personal de la empresa, que contrario a lo que se piensa no está estrictamente ligado al factor económico y a la remuneración, sino que hace referencia principalmente a lograr un balance entre vida personal y vida laboral. Así pues, la selección del personal idóneo, la capacitación para potenciar sus habilidades, la creación de programas de desarrollo, reconocimiento, bienestar social, compensación y la retención del talento humano, son algunas de las labores que debe desarrollar el área encargada de la gestión para el talento humano, que deben ir enmarcadas bajo una cultura de flexibilidad, horizontalidad y confianza.

Sabemos que cada persona es un mundo aparte, marcado por diferentes y particulares variables. Es por eso que dicha labor debe ser llevada a cabo por personal apto, con conocimiento en el comportamiento humano y especialmente en el contexto laboral, de lo contrario se corre el riesgo de no cumplir con el objetivo final, que no es otro que lograr la máxima productividad de la empresa a través de equipos de trabajo motivados, bajo un buen clima organizacional.

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