Iniciamos un nuevo periodo en la economía del país y el panorama económico es de incertidumbre, no hay un consenso sobre lo que se viene en el 2016 en dicho aspecto. Las fluctuaciones en el precio del dólar, el petróleo y otras variables no permiten determinar con precisión lo que nos depara este año.

Las apuestas rondan entre un crecimiento cercano al 3 o al 3.5%, nada mal teniendo en cuenta el momento coyuntural que atraviesa la economía mundial. Para no ir muy lejos, Chile tiene una proyección de crecimiento del 2.7%, en Ecuador el pronóstico es de 1.9%, mientras que Brasil, Argentina y Venezuela se contraerán en 1,03 y 7% respectivamente.

Es importante que el país comprenda que aunque el crecimiento baje un poco, no estamos de ninguna manera de cara a una posible crisis. Hay situaciones por revisar y/ replantear, sobre todo a raíz de la caída del precio del petróleo, pero es necesario aclarar que a pesar del desajuste no hay sirenas de crisis. Se ha permeado un cierto sentimiento de temor, como si estuviéramos a punto de una recesión. Ese alarmismo mediático puede llegar a ser muy peligroso. Si empresarios, inversionistas y consumidores deciden creerse el cuento de la crisis y actuar conforme a ello, ahí sí puede desencadenarse un grave problema económico.

Por otra parte estamos cerca de culminar un proceso de paz con la guerrilla de las FARC, hecho que sin duda alguna afectará la economía del país. De lograrse el acuerdo, las repercusiones serán más positivas que negativas. Lo más obvio es que el fin del conflicto implique un menor gasto en defensa, permitiendo que el dinero que iba a ser destinado para tal fin, pueda ser dirigido a otros sectores con necesidades más urgentes, como el sector salud, educación etc. Así mismo, los gastos en recuperación de la infraestructura como torres de energía, oleoductos y demás, que han sido averiadas por los ataques guerrilleros, también mermarán o desaparecerán. El sector turístico también se verá impactado, dando pie para que colombianos y extranjeros se animen a recorrer las maravillas del país sin el temor de ser blanco de un hecho violento. Finalmente, no hay duda de que ponerle un punto final a este episodio de la historia colombiana, logrará incentivar significativamente la inversión extranjera y local, que dejará de ver a Colombia como un “riesgo” para su capital, repercutiendo positivamente en la generación de empleo.

Por supuesto, todo esto será posible si y solo sí se ejecutan estrategias adecuadas para la reinserción a la vida civil de los ex combatientes ilegales. En este punto será muy importante el esfuerzo de los empresarios quienes pueden establecer programas y políticas que conviertan a estas personas en una fuerza laboral y no en una carga para la sociedad, que de no ser apoyadas terminarán por volver a delinquir.

Así las cosas, situaciones como la subida del dólar, la caída en los precios del petróleo y demás, son oportunidades inmensas para el crecimiento si se hacen los ajustes necesarios. Será determinante identificar y solucionar las falencias en la cadena de exportaciones para así poder sacar el máximo provecho del precio del dólar. Así mismo y ante la situación alrededor del crudo, el país podrá pasar de un modelo minero-energético a uno enfocado en la agricultura y el sector industrial. Cortar esa dependencia, además de aquella que tenemos hace años con Venezuela, será la premisa para fortalecer nuevos y excelentes horizontes comerciales.

Pero hay suficientes razones para creer que a nuestro país se avecinan cosas buenas. Apostémosle a Colombia, no permitamos que el miedo a la incertidumbre nos haga retroceder el camino que ya hemos abonado. Nosotros desde BKF continuaremos comprometidos con el crecimiento empresarial.

maria-del-mar-montes

Cordialmente,
Maria del Mar Montes Velásquez
Directora Editorial El Indicador

firma-editorial

WhatsApp