En el marco de la III Cumbre del INCP – Instituto Nacional de Contadores Públicos, tuvimos la oportunidad de conversar con el Dr. Eric Rodríguez, ex superintendente delegado para asuntos económicos y contables de la Superintendencia de Sociedades y actual decano de la facultad de administración de la Universidad de los Andes. Nos compartió su postura sobre el rol del revisor fiscal y las NIA. 

¿Cree que la implementación de los estándares internacionales de aseguramiento de la información facilitan o complican la labor del revisor fiscal?
Yo creo que suben el estándar de calidad de la labor del revisor fiscal. Decir que facilitan o no es muy relativo porque si detrás hay un objetivo de mayor nivel de conciencia sobre la información financiera o sobre los procesos de auditoría de esa información financiera, entonces las necesidades de mejorar la calidad del proceso son importantes. Puede que signifique mayor nivel de especialidad, mayor nivel de conocimiento de la empresa, mayor trabajo, pero es en beneficio del objetivo central que es el aseguramiento. Una cosa es facilitar una labor y otra es permitir que la labor se haga mejor.

Las grandes firmas vienen implementando estos estándares hace un tiempo, pero para las firmas medianas y los revisores independientes este paso puede llegar a ser complicado, ¿qué se ha pensado hacer desde la academia y desde estos espacios de debate para mermar ese impacto?
Yo creo que el tema de aplicación de estándares debe ir siendo gradual. Primero un proceso de aprendizaje para quien ejerce la labor de auditoría y segundo, un proceso de aprendizaje para quien usa el reporte y el resultado de esa labor de auditoría. Tal vez pensar que de un momento a otro todo el grupo de revisores fiscales debe acogerse a todo el marco de estándares, puede ser traumático, pero claramente los auditores tienen que pensar en un proceso de capacitación y de mejoramiento de sus competencias profesionales para poder cumplir con las necesidades de un mayor nivel de calidad de los estándares, eso va a implicar que los revisores fiscales y auditores tendrán que pensar en unos espacios de especialización y de concentración de su labor como revisor fiscal.

Siguiendo con ese tema ¿Cómo se está asumiendo ese proceso de convergencia desde la academia, sobre todo para aquellos estudiantes que están próximos a graduarse como contadores y que cuando iniciaron su carrera tenían un pensum diferente?
Creo que la academia ha tenido una historia de formación centrada en la norma o en la aplicación de un marco normativo y en este momento las exigencias del estándar y de ese marco hacen que en este proceso de formación, las competencias y las habilidades de los estudiantes sean más importantes que el recorrido general de todo marco normativo. Yo creo que muchos estudiantes que están próximos a graduarse van a tener que pasar por un proceso de actualización, pero más que hacerlo ya, es pensar cuáles son esas competencias profesionales que deben desarrollar, que serán mucho más importantes que la misma norma, a la interpretación y a la aplicación de un criterio profesional en el momento de cumplir la función de auditores.

¿Cómo se ven beneficiadas las empresas con la implementación de estos estándares?
La cultura de gestión en las empresas ya ha ido moviéndose hacia mejores prácticas de gobierno corporativo, en algunos casos esto se ha dado en el marco del decreto sobre las normas de aseguramiento, pero este decreto es perfectamente coordinado y armonizado con los conceptos de buenas prácticas de gobierno corporativo. Yo creo que las empresas tienen que entender que este marco simplemente define una mejor disposición de estándares de comportamiento en temas de auditoría ya sea interna o externa y eso ayudaría a complementar todo lo que ya se ha venido desarrollando en buenas prácticas y estándares de buen gobierno, son dos temas absolutamente relacionados. Las empresas grandes ya llevan un tiempo implementando esas buenas prácticas que usted menciona, pero en el caso de las pymes el asunto es un poco más caótico. Es lo mismo que hablábamos de las pequeñas firmas de auditoría, es exactamente igual. Es un proceso de aprendizaje y de estandarización paulatina y no total, pero el gobierno corporativo es para todo tipo de organización, grande, mediana o pequeña, en distintos grados, pero es necesario en cualquier tipo de organización. Entonces pensar que porque las buenas prácticas de gobierno corporativo se han desarrollado más en las grandes empresas que en las pequeñas o medianas entonces los estándares de auditoría deberían aplicarse solamente a las grandes, creo que no sería la forma de invitar a la pequeña o mediana industria a meterse en este tema de las NIA.

¿Le encuentra usted alguna desventaja a la aplicación de estos estándares?
No una desventaja a la aplicación sino una dificultad en la aplicación, pero no desventaja. Yo creo que el espíritu de unos principios de buenas prácticas no tiene desventajas. Desventaja sería pensar que en el marco general todo es exactamente igual o todo se aplica de la misma forma, es un tema de graduación pero no de desventaja.

¿Dónde estaría entonces esa dificultad?
La dificultad estaría en la complejidad de un proceso asociada a la no complejidad de una operación. Es decir, sale más costoso el proceso de auditoría que la operación de la empresa, si tratan de aplicar el estándar completo, y obviamente las empresas pequeñas y medianas que son más simples, más sencillas, no tienen esas capacidades. Entonces si yo digo apliquemos el estándar tal como está para auditoría y revisoría fiscal en pequeña y mediana empresa, pues sí puede ser difícil y costoso, pero empezar a entender que esto es un proceso de aprendizaje conjunto, creo que es benéfico para cualquiera de las partes.

¿A qué le deberían apuntar este tipo de espacios como la III Cumbre del INCP?
Por ejemplo, parte de las presentaciones que se mostraron al inicio de la cumbre, relacionadas con cuáles son las tendencias internacionales o las reflexiones internacionales frente al tema de aseguramiento, son un buen abrebocas sobre las conclusiones que deben darse. No es revisar el marco ni revisar las figuras, se trata es de revisar las buenas prácticas y los ajustes que hay que hacerle a esas buenas prácticas. Los informes que presentan de estudios que se han hecho en Francia, Holanda, Reino Unido, muestran el enfoque de la práctica y no el enfoque de la norma, pero en este momento por la coyuntura, muchos están preocupados por la norma y eso desenfoca la discusión central.

Cambiando de tema, usted lleva un tiempo trabajando en la construcción de modelos econométricos de alerta temprana y riesgo de quiebra empresarial. Cuéntenos un poco ¿en qué consiste esto?
Ese es un proyecto que arrancó en el año 99, el cual empezó primero mirando el sector de energía y luego se ha ido ampliando a otro tipo de sectores. El proyecto tiene que ver con el tema de aseguramiento y lo que busca es encontrar una forma de que la información financiera o la información reportada a las entidades de supervisión permitan identificar alertas, no problemas sino alertas. Un modelo de supervisión moderno no solamente está diseñado a partir de la intervención de la empresa, porque si es así la posibilidad de intervenir es tardía. Ya cuando el problema es muy grande, es obvio y hay que hacer la intervención. Un modelo de estos está más enfocado a trabajar una llamada atención temprana y a tiempo. Basado en la información financiera lo que hacen estos modelos es tomar una muestra representativa para ver cómo el comportamiento de los indicadores permite identificar tendencias y allí habría que ir a hacerse las preguntas adecuadas. Muchas veces es disminuir la muestra en una que tenga índices de alerta para hacer un análisis más detallado sobre eso. En la Superintendencia de Sociedades, que es tal vez la que tiene a su cargo un mayor número de empresas, este modelo ya se implementó como parte de la supervisión y este modelo es como el punto de arranque del proceso de supervisión, entendiendo este como: una primera versión de análisis macro de información, luego, con esas alertas, un análisis más micro del sub grupo de empresas, y solamente en el momento en que se haga la verificación de ese análisis micro, entrar a pensar en posibilidades de intervención.

¿Cómo se haría esa intervención?
Son diferentes niveles: el primero es simplemente análisis de datos, el segundo es una visita muy pedagógica para informar lo que se encontró y preguntar a qué creen que se debe eso. En algunos casos puede que obedezca a un proceso de expansión y otros en cambio no se habrán dado cuenta de la situación hasta ese momento; y luego, cuando la situación es demasiado grave, es decir, uno ve que reiterativamente y año tras año va a apareciendo la misma alerta y no hay mejoramiento, es cuando se les dice que deben entregar información más detallada de lo que están haciendo. La Superintendencia también tiene su figura en el tema de insolvencia, hemos llegado en algunos casos a pensar que precisamente ese marco de insolvencia a favor del desarrollo de la empresa, es sano adoptarlo en un momento adecuado. Algunas de las empresas que se vieron en ese problema, que fueron visitadas por la superintendencia para entender qué era lo que estaba pasando, tomaron la decisión de entrar al marco de insolvencia y lograron salir adelante porque de forma temprana entraron al marco y no había una degradación económica demasiado fuerte donde ya no hay nada que hacer.

El revisor fiscal y su papel en las empresas.

La importancia del revisor fiscal.

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