Cuando hablamos de profesionalismo, no sólo hablamos de hacer un trabajo de acuerdo a un título o profesión, hablamos de la actitud que se toma frente a un trabajo y su entorno.

Una persona a la que se le llama “Profesional” es aquella que sabe separar lo laboral de lo personal, aquella que cumple con las normas establecidas en su trabajo, de forma ordenada y correcta.

Se entiende por profesionalismo cuando una persona cumple su trabajo, con altos estándares de calidad y compromiso. Un profesional es el colaborador que llega temprano y se va a la hora establecida en su contrato, es aquel que respeta el tiempo de los demás y cumple con lo prometido, es una persona que se describe como responsable, amable, y cumple con los códigos éticos de las compañías.

Si decimos que una persona es “profesional”, por ende, esta persona debería ser ética.

Tanto el profesionalismo como la ética van de la mano, ya que no se le puede llamar “profesional” a una persona si no practica la ética ni elige el comportamiento correcto.

Cuando alguien logra fusionar estos dos conceptos, profesionalismo y ética, podemos decir que es una persona íntegra, objetiva, confiable, respetuosa, con iniciativa, que se relaciona bien con sus compañeros, viste acorde a su trabajo, respeta los horarios y fechas límite para entregar trabajos, es puntual, tiene un vocabulario y escritura adecuada, controla sus emociones ante los problemas, y está comprometida con la empresa y su equipo de trabajo.

No se le puede llamar a una persona “Profesional” cuando:

  • Tiene una mala programación de sus tareas y compromisos.
  • No cumple con sus trabajos, metas y promesas.
  • Posee una mala actitud y carece de amabilidad y productividad.
  • Tiene un escritorio desordenado.
  • No asume sus propios errores y sólo culpa a los demás.
  • Falta al trabajo constantemente.
  • No establece límites en su vínculo con los compañeros, jefes y clientes.
  • No es educado, no da las “gracias”, ni dice por favor.
  • No es puntual.

Ser “profesional” es una decisión propia, cada quien elige su camino.

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