La Dra. Ana Fernanda Maiguashca, codirectora del Banco de la República, explicó que el Emisor “ha venido trabajando en hacer un esfuerzo por simplificar el régimen cambiario” para que éste incluya más aspectos digitales.

Cuando se haya expedido el decreto simplificador de comercio exterior, cosa que podría suceder en los meses que quedan de este 2017, el Banco de la República podría aprovechar esa coyuntura para darle vuelo a su nuevo régimen cambiario y publicarlo e implementarlo en la primera mitad del 2018.

Refiriéndose al mismo tema sobre el tema digital, la Dra. Maiguashca señaló que “el sistema financiero y en general toda la economía tiene muchas ganancias y potencial de ahorro si pasamos a mecanismos más eficientes de hacer las cosas”.

La Unidad de Regulación Financiera (URF) del Ministerio de Hacienda elaboró un proyecto de decreto que eliminaría la obligación de canalizar las operaciones monetarias por importaciones o exportaciones mediante los Intermediarios del Mercado Cambiario, tal como sucede ahora. Esto con el fin de corregir el tratamiento que actualmente tienen las divisas que recibe el país producto del comercio externo ya que a estas no le afectan los controles cambiarios actuales y tampoco son tomadas en cuenta por el Banco de la República para calcular la Balanza de Pagos.

Según artículo publicado en la revista Dineroal sistema financiero no le gustó esta propuesta ya que el proyecto se mantuvo en etapa de comentarios hasta hace poco, los privados aprovecharon para enviarle a la URF una carta con todos sus reparos y advertencias al respecto.

Para las entidades privadas, eliminarle a las divisas por comercio exterior su paso por los Intermediarios del Mercado Cambiario podría constituirse en un grave error para los esfuerzos del país en la lucha contra la financiación del terrorismo y el lavado de activos para la cual sigue los estándares internacionales.

El sistema financiero explica que dicha canalización de recursos es precisamente la que permite que se lleven a cabo los controles necesarios para evitar que al país ingresen dineros ilícitos o procedentes de países que no cumplan con los estándares internacionales de seguridad.

Se advierte además en esta carta que modificar la medida actual podría provocar al país varios riesgos, por ejemplo podría abrirse paso a una desbancarización que a su vez generaría un mercado paralelo de divisas. Las cuentas del país podrían contagiarse de recursos ilícitos, poniendo en duda a todo el sistema y reduciendo la confianza tanto de los socios comerciales y financiadores como de los inversionistas extranjeros, esto reduciría el flujo de recursos al país. Esto podría también llevar a rebajar la calificación de Colombia como colaborador en el control de financiación del terrorismo y lavado de activos. Los bajos pagos por la compra y venta de estas mercancías no tendría control alguno y esto podría también provocar un aumento en el contrabando.