¿Qué hacer cuando nuestros mejores empleados deciden coger nuevos rumbos? ¿Qué pasa cuando los líderes que hemos formado deciden decirnos adiós?, ¿acaso es eso lo natural o es que nos hemos equivocado? Esas son algunas de las preguntas que se plantean empresarios y líderes de departamentos de gestión humana cuando ven a muchos de sus empleados talentosos marcharse ante nuevas opciones de trabajo.

Algunos dirán que nadie es indispensable y es cierto. Sin embargo, ello no implica que no busquemos conservar a aquellas personas que han demostrado encajar en la organización y que han demostrado tener cualidades y características que van más allá de lo que se espera de ellos. Además, es bien sabido que la rotación de un empleado tiene implicaciones económicas directas e indirectas. Seguramente deberá destinar un tiempo para un proceso de selección y si contando con suerte éste finaliza rápido, al nuevo integrante le tomará un tiempo cogerle el tiro a su oficio y otro tanto convertirse en un experto en el tema.

Puede que el perjuicio económico no sea a primera vista muy evidente, pero es una realidad que un buen empleado constituye un factor influyente a nivel interno y externo de la empresa, y cuando decide partir el hueco hace mella. Entonces ¿por qué no seducirlos para que prefieran quedarse? Los tiempos han cambiado y las nuevas generaciones de trabajadores tienen otras necesidades y prioridades. Natalia Posso, psicóloga con énfasis organizacional y especialista en procesos humanos y desarrollo organizacional de la Pontificia Universidad Javeriana, afirma que “la generación de jóvenes que está llegando a las empresas busca lograr crecimiento más rápido, trabajos poco rutinarios y manejo del tiempo… eso ha influenciado mucho a las compañías para implementar cambios importantes con el fin de que la gente no se aburra”. Definitivamente la nueva fuerza laboral ha cambiado de prioridades y ahora es indispensable equilibrar su vida laboral con la personal.

Ante tal panorama las empresas no se pueden quedar atrás, y cabe anotar que esta necesidad de modernizarse no es cosa exclusiva de las multinacionales y las grandes organizaciones, sino también y más importante aún de las pymes, si es que quieren entrar en la puja por los empleados talentosos. Contrario a lo que se piensa, esa pelea no la gana únicamente la empresa que ofrezca el salario más alto, que si bien es sumamente importante no es el único factor a la hora de convencerlos. Según Posso, otro tipo de incentivos como beneficios extralegales, horario flexible y la posibilidad de trabajar desde la casa, son factores determinantes a la hora de quedarse o irse de una compañía. Por su parte Catalina Fonseca, psicóloga y especialista en desarrollo organizacional, afirma que el apoyo para continuar con estudios y capacitaciones continuas también son factores muy valorados.

Los tiempos han cambiado, la competencia y los profesionales de hoy en día exigen un cambio en el modelo empresarial que tarde que temprano se tendrá que dar. Es necesario que la empresa evalúe los planes de desarrollo profesional y bienestar que han pensado para sus colaboradores, y si aún no los tiene es urgente que los diseñe e implemente. Como afirma el exitoso líder empresarial Richard Branson: “Forma bien a la gente para que pueda marcharse, trátales mejor para que no quieran hacerlo”.