El termino Nesting está de moda por estos días, pues es la palabra para describir “Mi casa= Mi mundo”, y es que este estilo de vida, que estuvo de moda también en los años 90, se ha vuelto popular entre los Millennials, quienes asocian esta actividad al bienestar y al sentimiento de poder disfrutar de las cosas que se pueden hacer en casa.

Transformar tu casa en un espacio destinado a desconectarse del mundo exterior, un lugar para relajarse y para buscar actividades que alegren tu estadía allí, es beneficioso para tus emociones.
– ¿Salimos a tomar algo?
– No, gracias, este fin de semana hago nesting.

La nueva tendencia de fotos en las habitaciones, en la cocina o en algún lugar de la casa y la preocupación por decorar mejor los espacios en el hogar, son una de las tendencias que se han visto reflejadas en redes sociales, y son además, actitudes características del Nesting.

Las personas que lo practican, buscan poder disfrutar los espacios de su casa y de las cosas que hacen en ella, ya sea viendo una buena película, preparando una cena, o simplemente descansando en su cama. Según el Instituto Americano de Salud, hacer nesting estimula la creatividad, mejora la calidad de sueño y descanso, y disminuye el estrés.

La buena decoración juega un papel importante en este estilo de vida, el orden, la limpieza, los artículos que sean auténticos y evoquen recuerdos, hacen parte de este nuevo movimiento, “Durante la última década a los ciudadanos no les incomoda compartir su estilo con el mundo a través de plataformas como Instagram o Pinterest. Y atestiguar los efectos positivos de transformar cualquier rincón en un lugar más agradable anima a otros a hacer lo mismo: el intercambio de inspiración a través de imágenes auténticas es clave”, opina Janel Laban, directora ejecutiva de Apartment Therapy.

Sin embargo Nicolás Labbé, psicólogo y profesor de la Universidad de los Andes (Chile), tiene una opinión muy diferente y hace una reflexión sobre esta nueva tendencia y expone: “Es bueno darse tiempo, para estar más tranquilo. Pero hay que preguntarse: ¿desde dónde se explica esta necesidad de estar solos? La generación ‘millennial’ se caracteriza por una vida muy centrada en el yo, lo que se ha traducido en una dificultad para lograr intimidad con otros y advierte que nada en exceso es bueno”.

No se puede negar que esta es una práctica tentadora, pero existe un gran riesgo de llegar a convertirse en una excusa para aislarse: dejar de compartir con amigos, alejarse de la naturaleza y hasta volverse sedentario. A pesar de que su objetivo debería ser principalmente priorizar el bienestar, su exceso podría tener efectos nocivos para la salud.