Las largas jornadas laborales, los incómodos espacios físicos, la inadecuada dotación para las realizaciones de la labor, nos han llevado a sufrir un sinnúmero de afecciones sin que seamos conscientes de lo que las 8 horas de trabajo diario nos ocasiona.

A continuación, enumeraremos algunas de las amenazas que vivimos a diario en nuestros lugares de trabajo:

1. Problemas de circulación
Al estar una persona en una sola posición durante mucho tiempo, la fuerza de gravedad causa que los volúmenes de sangre se represen en las piernas, los cuales pueden producir diferentes cambios en la función corporal que ejercen las venas, causando hinchazón en las piernas, tobillos o pies, generando dolor en las mismas, cansancio y sensación de peso. Sin embargo, cambiando sus hábitos y siguiendo los siguientes consejos, puede mejorar o prevenir una mala circulación:
– Movilizarse cada 40 o 60 minutos.
– Hidratarse bien favorece la fluidez de la sangre.
– Evitar ser sedentario.
– Utilizar medias de compresión graduada, idealmente formuladas por un médico.

2. Tensiones, dolores y lesiones
Mantener posiciones fijas durante mucho tiempo, hace que los músculos estén contraídos, induciendo a retracciones musculares y tendinosas, que más adelante podrían llevar a la pérdida de elasticidad y acortamientos.

Normalmente, las zonas más afectadas son: la región lumbar y la región cervical, debido a que son los segmentos más móviles y se están sometiendo a estar quietos. Sin embargo, podemos evitar este tipo de lesiones cambiando de posición por lo menos cada hora para que los músculos se estiren y se oxigenen.

3. Riesgo de enfermarte
Las patologías a las que se ven expuestas mayormente los colaboradores son: alto riesgo de infarto agudo de miocardio, colesterol elevado, hipertensión arterial, estreñimiento, diabetes u obesidad, debido a la poca actividad física de la persona. En casos extremos pueden desarrollar cáncer de colon, ya que al no haber movimiento no se están produciendo los antioxidantes necesarios para eliminar las células cancerígenas de esta zona del organismo.

Adicionalmente, la quietud genera debilitamiento de la estructura ósea y si no se realiza ejercicio de forma regular podría usted sufrir de descalcificación severa.

Es por esto que recomendamos, por prevención, realizar las llamadas pausas activas. Te compartimos algunas:

a. Camine trayectos cortos en el lugar de trabajo.
b. Suba las escaleras en vez de usar el ascensor.
c. Practique ejercicios como empinarse, con repeticiones de 30 (puntillas).
d. Cambie de posición constantemente.
e. Si es posible, acuéstese y eleve las piernas por unos minutos.
f. Hágase masajes cortos ascendentes desde el tobillo hacia la rodilla (use una loción o crema humectante).
g. Realice movimientos en círculo con los pies.

Recuerda que tu salud es lo más importante, haz de tu entorno laboral un sitio saludable.


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