Los huecos fiscales originados por los altos niveles de evasión y elusión de impuestos no solo dejan al país con un gran déficit en el presupuesto nacional, sino que la necesidad de rellenar esos vacíos económicos es lo que termina dando origen a continuas reformas tributarias. Éstas a su vez son mal recibidas por los empresarios quienes se quejan de lo insostenible que resultan las constantes modificaciones fiscales, convirtiendo el sistema tributario en un círculo vicioso.

La cultura tributaria del país aún es incipiente. Hay muchas razones que influyen en la poca disposición que tienen tanto personas naturales como jurídicas a la hora de pagar impuestos, siendo la negativa a financiar al Estado una de las principales.

Comparado con otros países de América Latina, las obligaciones tributarias exigidas por el gobierno colombiano, si bien no son livianas, tampoco son exageradas. Es necesario entonces un cambio en la mentalidad del empresario, partiendo de la comprensión de la necesidad que tiene la empresa de tener apoyo en el área tributaria, ya sea contando con un área encargada exclusivamente de esta gestión o apostándole al acompañamiento de un asesor tributario (externo). Una empresa que recarga todas las obligaciones relacionadas con el tema tributario, a la ya atareada labor del contador, corre el riesgo de cometer graves errores.

Para lograr que las obligaciones tributarias impacten de la manera más leve posible, debe plantearse una estrategia que cubra diferentes aspectos, esto implica: realizar una planeación tributaria anticipada que permita determinar cómo será el impacto económico del pago de las obligaciones tributarias y en esa medida analizar proyectos de inversión, alternativas de ahorro y en general el comportamiento de la empresa; así mismo determinar que opciones de beneficios económicos se pueden obtener dentro del marco legal. Por otro lado, las auditorías y la revisión periódica de impuestos permiten determinar si el cumplimiento en términos de pago de tributos se está llevando de manera adecuada, de tal forma que no se dé lugar a errores que puedan traer consigo sanciones onerosas por desconocimiento de la norma o negligencia.

Si la planeación y la asesoría tributaria se plantean como parte estructural de la empresa y se asume con anticipación mediante un acompañamiento continuo, es posible obtener beneficios significativos, sobre todo en la medida en que se convierten en una herramienta de decisión que permite determinar el actuar a futuro de la empresa, bajo la premisa de generar el menor impacto en su economía.