Una de las principales dudas de los colombianos frente al impuesto al consumo de bolsas plásticas es el destino del dinero recaudado, pues según la ley 1819 que establece el cobro del mismo, no se define el destino de los recursos. Sin embargo, aclara que estos deberán ser canalizados y administrados por la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales y que el destino inicial de tales recursos será el Presupuesto General de la Nación.

El Ministerio de Ambiente, promotor de este impuesto, anunció que espera recibir cero pesos por este impuesto pues el objetivo, más que recaudar, es generar una señal económica para desincentivar el uso de las bolsas plásticas que se entregan gratuitamente en los establecimientos comerciales. Sin embargo, el destino de este dinero debería ser especificado y, lo más razonable, que sea utilizado en pro del mejoramiento continuo del medio ambiente.

Pero el impuesto al consumo de bolsas plásticas no sólo ha generado descontento en su destinación, sino también por el gran impacto que su puesta en marcha ha generado a la industria de bolsas plásticas, pues según Andrés Botero, gerente de la Cámara Colombiana del Plástico (Acoplástico), esto podría llevar a que se pierdan hasta 70.000 empleos directos, además de los indirectos y los que se ocasionen en las empresas distribuidoras.

El descontento y preocupación por las decisiones tomadas por parte del gobierno y adicionalmente su falta de claridad, nos llevan a cuestionarlo para que elimine la arbitrariedad y actúe en beneficio del pueblo colombiano, sus empresarios y el medio ambiente.

“En el mundo ya no se habla de industria de la bolsa, sino del plástico sostenible, de la sociedad consciente con la reutilización de los residuos. De hecho, la industria plástica como la conocíamos ya mutó y ahora se discute sobre la sostenibilidad; en Colombia tenemos este tipo de productos ‘nuevos’ desde hace 10 años, por lo cual esta es una medida contra cíclica y que podría trabajarse mucho mejor”, indicó Botero.

Lo que esperan los empresarios colombianos en el gremio afectado es que el gobierno reglamente la bolsa biodegradable y reutilizable en términos que sean benignos para la industria plástica, con el fin de esta industria que tenga el tiempo, que no le han dado, de hacer las transiciones que estableció la ley, como afirmó el directivo gremial.

La propuesta del gremio es a entender que el problema no es el nivel de biodegradabilidad o impacto a la capa de ozono, sino que es el uso irracional e inconsciente que hacemos los colombianos. Ante esta situación, la industria plástica ve una oportunidad de oro para el Gobierno, el cual podría implementar una política de reciclaje que se haga a partir de las bolsas plásticas, y sancionar a quien no la cumpla.

Mientras tanto, la situación del gremio, así como el destino del dinero recaudado con este impuesto, genera un gran descontento frente al actuar del gobierno y pide explicaciones al mismo para aclarar y resolver los múltiples cuestionamientos que deja el impuesto al consumo de bolsas plásticas.

Te recomendamos leer BKF INTERNATIONAL, COMPROMETIDOS CON EL MEDIO AMBIENTE