¿Están las Pymes preparadas para el gran desafío que afrontarán antes del 31 de diciembre de 2016? Al parecer muchas aún no. Y aunque la angustia es lo que más se percibe en el ambiente, esta no solo se debe a que no sepan cómo hacerlo, sino que también algunas empresas temen revelar cualquier información que demuestre que omiten, evaden o eluden algunos aspectos, que de conocerse por los organismos de vigilancia, control y fiscalización, puede resultarles perjudicial.

No existe una entidad que no esté obligada a llevar contabilidad, sino que por el contrario, toda organización debe hacerlo en los términos que establece la normativa colombiana, considerando que este es uno de los mecanismos mediante los cuales las empresas demuestran la transparencia de su gestión y se incorporan en el “ABC” de las buenas prácticas empresariales.

Un claro ejemplo de lo anterior son algunas de las características cualitativas que encontramos en el Marco Conceptual de las NIIF tales como lo son la Relevancia y su Representación Fiel. Estos son aspectos que además de brindarle a los Stakeholders (en general usuarios de la información financiera) las herramientas necesarias para la toma de decisiones, también le otorga una seguridad razonable al lector de dichos Estados Financieros.

De este modo, encontramos que las notas que acompañan dicho documento también juegan un papel igual de importante. Es precisamente en ellas donde las empresas deberán hacer una referencia entre cada partida de los Estados Financieros y toda la información relacionada que se divulgue, lo cual será obligatorio en la medida en que sea practicable su presentación de manera sistemática.

Estos nuevos procesos han generado muchas dificultades para las empresas, pero quienes han sufrido los mayores traumatismos alrededor de las revelaciones han sido nuestros colegas, los contadores, quienes ya no tienen solo la labor de representar a través de los números los Estados Financieros, sino que deben redactar en ellos un resumen de las políticas contables que le sean significativas a la entidad, incorporando las bases de medición empleadas y que sean relevantes para el juicio de ellos.

Esta expresión de manera escrita no les ha resultado fácil. En el 2015 las empresas colombianas más grandes tuvieron que enfrentar una drástica transformación al adecuarse a las Normas Internacionales de Contabilidad – NIC y, tal como lo ha publicado la Superintendencia de Sociedades en sus reportes emitidos en lo corrido de este año 2016, un gran porcentaje de estas compañías pertenecientes al primer Marco Normativo de Información Financiera no ha logrado obtener el resultado satisfactorio esperado por las entidades de Vigilancia y Control en torno a las adaptaciones de las NIC.

Los accionistas de las organizaciones también expresan sus temores con respecto al alcance de estas revelaciones ya que, la sección 8 de la NIIF para las Pymes – Notas a los Estados Financieros, nos exigen revelar absolutamente todo. Es decir, se estaría revelando información relevante y suficiente para nuestro conocido socio DIAN, el cual adelanta sus acciones para converger las Normas Internacionales de Contabilidad a la fiscalización tributaria, cambiaria y aduanera en nuestro país.

El anterior recorrido ya lo transitaron las empresas del Grupo 1, ahora es el turno de las compañías pertenecientes al segundo Marco Normativo de Información Financiera. Estas empresas conocidas como Pymes (las cuales no sean emisoras de valores ni tampoco entidades de interés público), en este momento están culminando su primer año de obligatoriedad y deben converger totalmente a NIIF antes de finalizado este periodo, realizando estos reportes en sus primeros Estados Financieros elaborados bajo el Estándar Internacional con corte al 31 de diciembre de 2016.

De este modo, esperamos que estas empresas logren afrontar de la mejor manera este desafío que se aproxima.