Hoy en nuestra revista El Indicador nos acompaña, en nuestra sección El Personaje, el Dr. Georges Bougaud, presidente de la compañía Recamier S.A., un hombre sencillo, humano, trabajador, y un gerente ejemplar.

¿Quién es Georges Bougaud?

Bueno, yo soy nacido en Cali, aunque mi nombre, mi apellido y mi padre son franceses, mi madre es Tolimense. Me hubiera encantado tener alguito de color, pero no tengo de donde sacar pigmentos.

Yo toda la vida he vivido acá en Cali, estudié en el liceo francés y luego “hice la pantomima” de estudiar en Suiza. Fui muy mal estudiante en la universidad. El día que prácticamente cumplí 21 años, mi padre murió y habiendo terminado con éxito mi primer año de administración de empresas, me tocó abandonar todo, venir a Cali y empezar a trabajar y hacerle frente a la compañía, eso fue en septiembre de 1975, hace 42 años que manejo esta compañía.

Soy totalmente autodidacta, aprendí a error y ensayo, a los “tiestazos”, y gracias por el “Doctor”, porque como no tengo ningún diploma universitario, no soy doctor ni quiero serlo.

¿Cuáles son cualidades que debe tener un gerente para sacar adelante una empresa como Recamier?

Se necesitan muchas cualidades, obviamente hay que estudiar, no es un consejo el que voy a dar a empresarios o a que no estudien, hay que seguir estudiando. Si yo hubiera terminado y hubiera sido más juicioso en la universidad, hubiera sacado la empresa más rápido adelante.

Yo gasté 9 años a error y ensayo antes de ver mi primer resultado positivo, si hubiera estudiado creo que me hubiera demorado menos, pero bueno, en la vida uno no escoge cómo la va a vivir y no escoge  los tiempos tampoco.

¿Qué cualidades se Necesitan? Se necesitan muchas. Obviamente, estudiar no es tener una cualidad, es tener unos conocimientos, pero son necesarios. Ahora, uno como jefe de empresa o como líder de una compañía, tiene uno que saber que necesita mucha inteligencia emocional, tiene que tener uno extraordinaria sencillez, porque la economía de los países, la economía de las empresas pasa siempre por ciclos, hay ciclos buenos y ciclos malos, y cuando uno cree que se las sabe todas empieza uno a levitar y cuando uno levita, pierde el contacto con la realidad y ahí empiezan los problemas serios de las compañías.

Entonces uno de mis consejos es que hay que ser extraordinariamente aterrizados, sencillos, y saber que todo puede cambiar de la noche a la mañana. Ahí es donde se ve si un hombre o una mujer, independiente de los sexos, tienen la capacidad de manejar una empresa en crisis, de llevar el barco en una crisis, y es ahí donde se ve la verdadera cualidad de la gente.

Se necesita inteligencia emocional, perseverancia, sentido común, porque yo logré sacar esta empresa adelante, creemos que el otro año vamos a ser Multilatina. Exportamos a 15 países y se ha logrado hacerlo porque hemos tenido la voluntad, la perseverancia y el sentido común. Porque yo pude manejar esta compañía por puro sentido común, no porque fuera inteligente o menos inteligente, solo fue por sentido común, de ver las cosas sencillas y simples.

Las empresas entre más sencilla sea su estructura, son más fácil de administrar, no hay que complicar la vida con procedimientos locos y complicando todos los procesos, No.  Hay que simplificar para poder crecer, otra de las cualidades es mostrarle el norte a las personas, ser de una honestidad y moral total como ser humano. Con los dineros de la compañía y los dineros del estado tiene uno que ser de una transparencia y una honestidad por encima de todo, y esos son valores que son necesarios.

Hay que saber que en las empresas o un buen director de orquesta sabe que todos sus músicos son igual de importantes, si le falla uno la orquesta no funciona, y lo mismo pasa en las empresas, hay personas que piensan que en la organización hay gente que es muy importante, los menos importantes y los que no sirven para nada. Esa es la mentira más grande que se le ha dicho a la gente, y los que piensan así están totalmente equivocados.

Las empresas están hechas de gente, no de productos, no de maquinaria, no de marcas, no de edificios, son de gente. Si una empresa crea un puesto de trabajo para limpiar una máquina, es porque se necesita, y es igual de importante que el presidente.

El presidente es el último en el escalafón, es el que más tiene responsabilidades, es el que menos tiene derecho a dormir, porque tiene que preocuparse por el futuro, tiene toda responsabilidad en sus hombros y depende de todo el mundo, nadie depende de él, contrariamente a lo que muestran los organigramas, estos no deberían ser así. Dependemos es de los consumidores, de la fuerza de ventas y de la producción, y de último, por allá abajo, está el pobre presidente que no puede hacer nada, no puede estar vendiendo en el Vichada, no puede estar cobrando en Santa Marta, no puede estar produciendo en la planta, no puede estar haciendo compras, no puede estar haciendo el mercadeo, no puede estar en todas partes, “está abajo” con toda la responsabilidad encima, y la pirámide es totalmente inversa, y esa es la realidad de las compañías.

Si la gente comprendiera eso, si los empresarios lo entendieran y las universidades lo enseñaran así, sería un mundo y un país diferente el que me está viendo.

¿Cuál es su estilo de liderazgo?

Es hablar con la gente, es mostrarles el camino. Obviamente ellos dependen de mí en una cosa: en la estrategia, que me vaya a equivocar lo menos posible en la estrategia, porque nadie conoce el futuro, entonces uno está haciendo aseveraciones sobre el futuro, planes a,b,c, ¿qué pasa sí?, pero nadie está seguro de eso, nadie lo puede estar, entonces cuando uno hace una estrategia uno piensa que es la mejor, y uno tiene que ensayar a equivocarse lo menos posible. Si uno se equivoca un poco tiene éxito, si se equivoca mucho la quiebra, y ahí si todo el mundo, todo el empleo depende de él en ese campo, y es una responsabilidad muy pesada de llevar y a veces hasta ingrata.

¿Qué ha sido lo más gratificante en su Carrera?

Haber creado bienestar para mis empleados, para la comunidad, haber podido crear empleo en otros países, porque cuando vamos a otros países y conseguimos distribuidores que venden nuestros productos, ellos tienen que emplear gente, entonces creamos empleo y eso es lo mas importante.

¿Cuáles son los nuevos retos?

Seguir expandiendo la compañía a nivel internacional. Nuestras compañías son empresas pequeñas y si nos comparamos con las grandes multinacionales en nuestro campo, somos microempresas, no existimos, ni siquiera les hacemos cosquillas. Ellos son planetarios, están en el mundo entero y tienen las finanzas para aplastar al que sea y lo único que tiene que hacer uno es nadar entre los golpes que le dan, entonces ensayar y seguir creciendo. Pasa también por la internacionalización, nuevos mercados.

Actualmente estamos estudiando seriamente México. Este año entramos a Bolivia y estamos en Estados Unidos buscando distribuidores, ya estamos en cuatro estados vendiendo en salones de belleza y queremos entrar a todos los salones de belleza de Estados Unidos, entonces tenemos que entrar y expandirnos allá.

 ¿Cuál ha sido la experiencia de Recamier en el Mercado Internacional?

Lo que mucha gente no ha comprendido todavía hoy, es que cuando uno llega a un mercado nuevo, una empresa colombiana, nadie lo está esperando a uno. En todos los países hay fabricantes nacionales y en todos los países están las multinacionales y llega uno como un outsider, sin capital, sin renombre y sin armas para atacar los mercados.

Se necesita de mucha perseverancia porque para uno llegar a tener una pequeña participación en el mercado pueden pasar 7 años, en todos los países donde hemos entrado nos hemos gastado 7 años para realmente entrar a las grandes cadenas, por ejemplo. En algunos países como Ecuador, apenas hoy Supermaxi nos ha codificado, llevamos 24 años en ese país y nunca nos quiso comprar, ni siquiera a nuestro distribuidor allá. Han sido 24 años tocando las puertas cada 3 meses. Es muy duro exportar e imponerse en los mercados porque nadie lo espera a uno, entonces hay que perseverar 6 o 7 años con el primero y después abrir el otro.

Para llegar a 15 o 20 países se puede demorar uno entre 20 y 30 años, nosotros estamos en 15 y empezamos en 1990, o sea que hace la bagatela de 27 años que empezamos. Abrir un nuevo país, por ejemplo, México va a ser un desafío, porque es un país muy grande, están todas las multinacionales y tienen empresas muy grandes. Pero hay que hacerlo y hay que tomar el toro por los cuernos, hay que buscar los mercados, porque solamente con el mercado colombiano a largo plazo no sobreviviremos. Ahora otro de los desafíos que tenemos es que tenemos que entrar a la era digital porque el mundo está cambiando a gran velocidad y los que no se adapten van a desaparecer y eso es un desafío para esta compañía, yo diría el más importante en estos momentos.

¿Cómo se reinventó la empresa desde que usted llegó a la gerencia?

La empresa no se reinventó hubo que inventarla, mi padre era autodidacta, venia de Francia, empezó su negocio con un salón de belleza aquí en Cali en el año 1947. Él llegó en 1937 a Colombia, fue el primer entrenador de ciclismo en el país y cuando llegó a Cali en 1943, fundó la alianza francesa y en el 1954 el Liceo Francés de Cali.

No me toco reinventarla porque realmente él era un autodidacta y detestaba las organizaciones tal como se conocen, con procedimientos, con organigramas para poder funcionar, con unas responsabilidades, para el todos éramos todos iguales, solo había un jefe y era él, él quería hacerlo todo.

Entonces cuando yo llegué no había planes ni departamento de mercadeo, no había planes de producción, no había presupuestos, no había contabilidad, no había costos, no había estructura de nada. Me tocó tomar asesores que me fueron enseñando y en esos 9 años logre armar una estructura que fuera competitiva y a partir de allí empezamos a crecer de una manera sería y sobre todo que pudimos sobrevivir sin desaparecer a la crisis de 1984, a la crisis de 1996 con el proceso 8.000, a la apertura económica de 1990.

¿Qué consejo le daría a los empresarios que están pasando ahora por una crisis?

Primero tienen que buscar las economías y tiene que ver cómo simplifican. En las dos crisis que he vivido, me ha tocado reducir el tamaño de la compañía dos veces, con mucho dolor porque sabía que era mi gente la que perdía su empleo, pero tenía que salvar 2/3 de los empleos y sacrificar 1/3, un ejemplo, para poder pasar la crisis y volver a contratar la gente. Sí uno no lo hace se van todos los empleos y nuestra responsabilidad social número uno en la empresa es cuidar el empleo, entonces hay que buscar dónde están las economías, estatutos nuevos, diversificarse, aguantar, ser perseverante, tener cabeza fría, no desesperarse. Ningún país se ha acabado, las empresas pueden sobrevivir y uno sabe que tiene que aguantarse 1 o 2 años, para volver a crecer y a recuperar mercados.

¿Cuál ha sido el aporte de Recamier a la Sociedad?

Creemos que le hemos aportado bienestar a la sociedad en Cali y en Colombia, empleamos a 700 personas en Colombia y le hemos aportado empleo a nuestros proveedores, eso es un multiplicador, hemos aportado productos de altísima calidad, porque si en Estados Unidos hacen un producto  1A, nosotros tenemos que hacer exactamente lo mismo, nosotros tenemos las mismas capacidades mentales, tenemos los mismos número de células cerebrales, las mismas manos con los mismos cinco dedos, “entonces somos igualitos”. Si ellos pueden nosotros podemos, nosotros no podemos tener ningún tipo de complejo frente a nadie, está bien ser sencillo pero también con el orgullo bien puesto, no el orgullo atravesado que a veces nos caracteriza, cuando le dicen a alguien que usted lo hizo mal y se queda como un mimo, no, uno debe aceptar que lo hizo mal, y decir perdóneme, tiene toda la razón, la próxima vez lo haré bien. Ese es un buen orgullo y nosotros tenemos ese buen orgullo en Recamier, siempre queremos hacer la cosas bien, mejor, y nos auto criticamos mucho para poder mejorar. Nos miramos al espejo y estamos siempre viendo cómo mejoramos y eso es primordial.

¿Qué más hemos aportado? No solamente productos, actualmente estamos compensando nuestra huella de carbono, el año pasado sembramos 3.800 árboles con todos nuestros empleados, nos fuimos a los bosques de Yanaconas, para tener huella de carbono neutra. Muchas empresas están midiendo ya su huella de carbono, pero no compensan, tenemos que compensar. Cali se quedará sin agua en 30 años si sigue así. No podemos seguir así, nos quedaremos sin oxígeno, tenemos que ser conscientes con el medio ambiente, o lo arreglamos y dejamos algo para las otras generaciones, o este país, este planeta y esta ciudad, no serán viables, por eso hay que ser conscientes de esa parte medioambiental.

Lo otro es que como compañía nosotros distribuimos entre nuestros empleados parte de nuestras ganancias, tenemos un fondo de empleados, donde cada uno ahorra hasta el 10% de su salario y nosotros, a todos nuestros empleados afiliados al fondo, les regalamos todos los meses un 50% adicional de lo que ellos ahorran, esta es una manera de distribuir las ganancias en función, ya que los resultados de la compañía los podemos redistribuir en 10, 15, 20, 30 días adicionales en enero, que es también parte de las ganancias, en los buenos años hemos llegado a distribuir 10% de las ganancias de la compañía entre nosotros y los empleados, eso es muy importante.

Como somos todos iguales, todos comemos lo mismo en la cafetería, en el mismo plato, con los mismos cubiertos y el mismo menú. Yo y todo el mundo.

 Somos seres humanos, todos valemos, todos tenemos nuestras cualidades y nuestros defectos obviamente, pero debemos aceptarnos como somos y no podemos dárnoslas de “café con leche”, porque nadie lo es.