La ética es uno de los valores más importantes dentro de las organizaciones, ya que este direcciona el comportamiento de sus colaboradores dentro de la Compañía, la forma de resolver los problemas dentro de ella, y busca el bien común.

Al promover la ética, no sólo estamos esperando a que los colaboradores de la organización se comporten de una forma honesta y leal, las organizaciones necesitan trasmitir transparencia para que sus colaboradores afiancen la confianza y la credibilidad en la empresa.

Incluso, si la ética predomina en una organización, la probabilidad de que sus colaboradores sean fieles a la empresa, no roben, ni comentan ningún acto ilícito, es más alta.

Una de las mayores ventajas de promover, compartir y sembrar este valor entre sus colaboradores, será poder verla reflejada en sus clientes y en su entorno, lo cual le dará un ambiente de seguridad, seriedad y confianza a la Compañía.

Cuando se presenta un ambiente de honestidad e integridad, la productividad y la calidad del trabajo aumentan, los clientes se retienen y los colaboradores se fidelizan.

La ética en las empresas también aplica cuando las organizaciones cumplen con lo que le prometen a sus colaboradores, cuando las directivas escuchan y se preocupan por las necesidades de los colaboradores, quienes son al fin y al cabo las personas que día a día sacan la empresa adelante.

La Igualdad de condiciones, los salarios justos y proporcionales para todos, las horas de trabajo razonables, el pago a tiempo de la nómina, bonos y comisiones, hacen parte de una empresa comprometida con el valor de la ética.

Estar al día con los impuestos, con las deudas financieras y tener una buena imagen ante la sociedad hacen que su empresa sea ética.

No es sólo hablar de un valor, es tener coherencia con “lo que hablo y lo que practico”, no sólo es decir lo bonito que es este valor en la empresa, es decir y hacer, es hacer más por el colaborador, por su familia, por la sociedad y por el planeta.

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