Durante el primer trimestre del año los empresarios y comerciantes manifestaron su descontento pues, ante la poca demanda, debieron racionalizar costos, lanzar nuevos productos, mejorar su servicio y realizar promociones para así atraer a los clientes y lograr estabilizar de alguna forma sus negocios.

A pesar de que el PIB creció en un 1.1% durante el primer trimestre del año, comerciantes y empresarios se han visto seriamente afectados en sus ventas. La confianza del consumidor, luego de la caída que sufrió a finales de 2016, estuvo mejorando; sin embargo, volvió a caer en el mes de mayo de 2017.

El Sector Comercial no ha sido el único sector afectado, de hecho, el índice de disposición a compra de vivienda y automóviles también disminuyó. La preocupación es grande y se espera que el último semestre del presente año esta situación mejore, pues los centros comerciales ahora están llenos de familias “miranda”, quienes van sólo a observar, pero no son consumidores efectivos.

Todo apunta a que a partir del mes de julio, según Fedesarrollo, el comercio se reactive y empiece a tener un crecimiento progresivo junto con la confianza del consumidor. A pesar de la percepción de los más afectados, el FMI indicó en su informe anual un pronóstico positivo de la economía colombiana, pronóstico que generó descontento, pues no refleja la realidad que están viviendo los empresarios y comerciantes del país.

 
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