Conversamos con el Doctor Hugo Ospina, presidente del Instituto Nacional de Contadores Públicos – INCP.

¿De dónde surge la idea de crear el Instituto Nacional de Contadores Públicos?
Yo estaba muy pequeño en el momento en que se fundó. Pero lo que lo motivó es que teníamos una serie de leyes relacionadas con la profesión que tenían un asocio muy fuerte con la Superintendencia de Sociedades, la única que existía en ese entonces, que aunque fue constituida en el año de 1931, realmente tuvo sus modificaciones y su funcionamiento se llevó a cabo en la década de los 40. Hacia el año 50 se regula lo que es el contador público juramentado, cuando el gobierno les da posibilidad a esas personas que se habían formado desde la experiencia, de que se registraran como contadores públicos. Más adelante se empieza a legislar sobre las funciones de los revisores fiscales y sobre lo que deberían estudiar los contadores públicos juramentados o los que estaban en la entonces Escuela Nacional del Comercio que fue el origen de los contadores públicos titulados en Colombia. Como había mucha crisis y mucha legislación, la profesión consideró que era necesaria la existencia de un gremio que protegiera los intereses de los profesionales, y los estudiantes de esa Escuela Nacional del Comercio también acogieron esa idea, formándose un grupo muy variado de gente de mucha experiencia y estudiantes, que deciden crear el Instituto Nacional de Contadores Públicos en el año 1951, aunque se formalizó con sus debidos estatutos y personería jurídica en el año siguiente. Así que lo que la ocasionó fue una crisis por falta de gremios importantes y una necesidad de proteger la profesión dentro de esa legislación dispersa que aún existe.

¿En qué difiere de otras entidades u organismos como el Concejo Técnico de la Contaduría Pública?
Me preguntan mucho si el INCP es una entidad del gobierno y no, es privada, sin ánimo de lucro y de tipo gremial, que acoge a un grupo profesionales interesados en proteger la profesión. El Concejo Técnico de la Contaduría pública fue creado originalmente en la ley 43 del 90, como un organismo normalizador y ratificado o mejorado en la ley 1314 del 2009. Ese carácter normalizador implica que recomiendan normas, no las expiden sino que las recomiendan, para que el gobierno las emita como leyes. Hay otros gremios de la profesión, o grupos de egresados de las facultades como el de la Javeriana o el Externado, que no han tenido mucho éxito. Hay que entender que la contaduría es una profesión apática a ser agremiada, por eso es difícil que las asociaciones de egresados u otras agremiaciones progresen si no se invierte en ciertas actividades. Por otra parte está la junta central que es una entidad disciplinaria que vigila la profesión. Y sí, hay otras entidades que hacen lo mismo que el Instituto y hay profesionales que prefieren estar en algunas de ellas porque en Colombia a diferencia de otros países como México, Argentina, Estados Unidos etc, los profesionales no están obligados a pertenecer a una sola agremiación, llámese como se llame.

¿La obligatoriedad de pertenecer a una entidad sería más beneficiosa para la profesión?
A falta de una ley de obligatoriedad para pertenecer a una sola entidad, el contador colombiano es un poco díscolo, y cada uno busca la que más le gusta y la mayoría no busca a nadie. Hay más de doscientos mil contadores activos y de esos no hay más de cincuenta mil agremiados.

Hablábamos hace un rato de las diferencias del INCP con entidades del gobierno como el Concejo Técnico de la Contaduría Pública, ¿hay un momento en que ustedes como entidad privada trabajen en llave con el CTCP u otros entes del Estado?
Sí, por supuesto. El CTCP es una entidad que depende del Ministerio de Comercio Industria y Turismo, están en el presupuesto del Ministerio, pero los nombramientos son postulaciones que hace la profesión. Actualmente el presidente Wilmar Franco y Daniel Sarmiento, uno de los concejeros, son miembros del Instituto y postulados por el Instituto; ellos pasaron los exámenes que ordena el Ministerio ante una universidad, los cuales paga el Instituto para sus miembros. Después de pasar estos filtros el gobierno los nombró.
Por otra parte el CTCP tiene que emitir unas recomendaciones y para ello convoca a unos comités técnicos que estudian los temas y determinan si eso es conveniente, si no va en contra de la ley colombiana, si es razonable y necesario. El Instituto lidera y es la secretaría técnica de los comités de aseguramiento de los comités de estándares de contabilidad, es decir que ha actuado muy de cerca y ha apoyado.

¿En que se benefician quienes hacen parte o son miembros del INCP?
Muchos beneficios. Empecemos porque tenemos miembros en casi todo el país, con la excepción de cuatro departamentos cuya educación está un poco más atrasada, tenemos miembros incluso en San Andrés. Por otra parte los miembros del Instituto tienen acceso a cursos de educación continua de excelente nivel, que son dictados por expertos profesionales que pertenecen a las firmas que nos apoyan. Hemos hecho varios diplomados a propósito de la convergencia a las normas internacionales, también hacemos seminarios, por ejemplo hay un seminario tributario que se hace anualmente y en el que van tantas personas que hay que repetirlo. Adicionalmente y fuera de nuestros miembros, permanentemente estamos visitando ciudades como Villavicencio, Leticia, Barrancabermeja, y damos seminarios gratuitos sobre los estándares de información financiera y de aseguramiento, en ese tipo de eventos hemos llegado a más de cuarenta y ocho mil personas. Esa cantidad no la educa una facultad, entonces lo que hacemos nosotros es buscar el conferencista y trabajar en convenio con un centro educativo local. Así que no solamente nuestros miembros tienen acceso a una educación de excelente nivel, sino que también personas de ciudades más pequeñas pueden tener acceso de manera gratuita. Además por diferentes plataformas online tenemos contenido educativo en diferentes formatos, audio, video y texto, tanto de pago como gratuito. Finalmente tenemos quizá la revista más especializada en el tema contable, que tiene una rotación bimensual y que trabajamos en convenio con las respectivas entidades de México, Estados Unidos y Brasil, de tal manera que nuestros miembros están enterados no solo del acontecer de la profesión a nivel nacional, sino también en la región.

¿Cuál es el papel del INCP en relación al empresario o a la empresa en general?
Principalmente de manera indirecta. Por un lado el contador o el revisor de la empresa se mantienen actualizados a nivel nacional e internacional. Semanalmente enviamos un boletín con un resumen de los temas más importantes para la administración y para la gerencia, de tal manera que por ejemplo con el tema de los estándares internacionales, el empresario comprenda la importancia de administrar su empresa bajo ese marco, hacer presupuestos, inventarios y tomar decisiones en torno a eso. Así que tratamos de llegar con estos mensajes. El empresario de las grandes organizaciones por lo general se preocupa más por este tipo de cosas, a diferencia del empresario de la pyme que piensa que es un problema exclusivo del contador. Sorprendentemente en algunos eventos hemos tenido a gerentes que asisten en compañía de su contador o de su financiero, eso sería lo ideal. De esa manera le aportamos a la empresa, indirectamente fortaleciendo sus músculos financieros y directamente intentando informar y educar a la gerencia en estos temas que también le atañen.

Tengo entendido que el INCP goza de unas membresías internacionales, ¿cuáles son y qué implica tenerlas?
Tenemos membresías y acuerdos. Por ejemplo, el INCP es uno de los fundadores de la Federación Internacional de Contadores – IFAC (International Federation of Accountants) que la forman más de 60 países en el mundo. Esta organización tiene unos comités que escriben los estándares de aseguramiento, el código de ética, los esquemas de control de calidad para auditores y las Normas Internacionales de Información Financiera para el sector público. Tenemos por otro lado alianzas y acuerdos internacionales, por ejemplo tenemos una relación muy fuerte con la fundación IFRS que es la que emite las normas NIIF para pymes. Con ambas entidades organizamos eventos. También tenemos alianzas con la Federación Argentina, con la Confederación de Brasil, con el Instituto Mexicano y el Americano. Con ellos intercambiamos información y experiencias que contribuyan a mejorar el servicio, con la diferencia de que en esos países es obligatorio que los contadores sean miembro de esas entidades y en Colombia es una opción.

¿Cómo ve a la empresa colombiana en la transición a la implementación de las Normas Internacionales de Información Financiera?
Tenemos de todo. Unas empresas, sobre todo del grupo 1, que han invertido mucho dinero en consultores, en sistemas, en cambiar sus procesos y entrenar su gente en la implementación de NIIF plenas, algunas con más éxito que otras. Pero hay unos vacíos importantes porque se ha hecho un gran esfuerzo sobre todo desde el punto de vista contable y no tanto desde el punto de vista de la gerencia. Por supuesto los gerentes han tenido que aprender porque han tenido que aprobar una cantidad de cosas a veces costosísimas para estar donde están. Lamentablemente algunas empresas del grupo 1 y la mayoría del grupo 2, están navegando un poco a ciegas, no tienen esa capacitación interna, saben que lo tienen que hacer pero aún no comprenden los beneficios.
Después de casi dos años las empresas del grupo 1 han tenido un gran avance aunque aún tienen problemas con información antigua, porque el problema más grande de las NIIF es la revelación, y hay compañías que se fusionaron y al terminar la anterior empresa perdieron o eliminaron esa información porque no existía la conciencia o la cultura de la importancia de la misma; aquí cuando una compañía dejaba de existir, a los cinco años se quemaban todos los archivos y ahí es donde se han encontrado problemas. Hay experiencias muy variadas, pero yo diría que la mayoría del grupo 1 va muy bien, con algunos vacíos pero bien, en cambio las del grupo 2 siguen en su mayoría sin aprovechar los beneficios y sin comprender estas normas, han encargado de toda la convergencia al contador pero el gerente aun no lo entiende y no participa. Pero indudablemente hemos mejorado mucho en la calidad de la información, a tropezones pero se está haciendo y es normal que los primeros cinco años haya algo de confusión, así fue en Europa. Pero se ha mejorado en la calidad, transparencia, en evitar la contabilidad creativa y mermar el fraude.

¿Cuál ha sido el papel del INCP frente a la aplicación de ese nuevo marco normativo?
Colombia emite la ley 1314 en el 2009. Estos estándares tanto de contabilidad, como de aseguramiento, tienen derechos de autor o copyright es decir que no puede copiarse del libro y emitirlo como ley así como así para aplicarlo en Colombia; habría que suscribir un contrato que en caso de llegar a quebrantarse por cualquiera de las partes, tendría que enviar al representante legal del país ante un juez en Londres o en New York, pero el representante legal del país es el Presidente y por Constitución el Presidente de la República no puede estar sujeto a ninguna otra legislación ni a ninguna otra corte. Entonces a raíz de eso al Gobierno se le armó un pantanero porque dijeron: Tenemos la ley pero no los estándares, porque ¿quién firma ese contrato? Así que el INCP se ofreció y yo como presidente del INCP firmé los contratos con la Fundación IFRS y con la IFAC, es decir que si hay algún quebrantamiento de la ley yo soy el que responde, no el Presidente; además le regalamos al Gobierno los derechos de autor que tenemos y por los que pagamos más de veinte mil libras anuales, para que pueda hacer la ley y ponerlo en la gaceta oficial. Entonces fíjese usted que el INCP se convirtió en un socio permanente, de por vida del gobierno colombiano, porque sin el Instituto no pueden tener estándares. Entonces el papel viene siendo en gran medida ese, ayudarle al gobierno a que se cumpla una función legal con estos estándares, aunque no se nos paga por eso.

¿Cómo debe ser el profesional de la contaduría pública moderno?
El Instituto Americano hizo una encuesta a un número muy grande de profesionales de Estados Unidos sobre cómo debe ser el contador del año 2025. El contador tiene que aprender muchas cosas para aplicarlas, pero no se habían preocupado porque además del conocimiento, desarrollara unas competencias o habilidades. Hoy se le exige al contador una capacidad de investigación, de comunicación porque ahora el contador tiene que aplicar su juicio profesional a un hecho y tiene que justificarlo; también necesita saber otros idiomas y debe ser un contador proactivo, no reactivo. En el 2009 se emitió la ley sobre la aplicación de los estándares internacionales, pero apenas en el 2014 se empezaron a preocupar por informarse al respecto, es decir, tuvieron que pasar cinco años para que se pusieran a estudiar y hoy en día hay algunos que ni siquiera han empezado cuando desde el 2009 sabíamos para dónde íbamos. Ahora en varios países como Brasil, Argentina, entre otros, se está exigiendo la certificación que es una forma de demostrar que está al día y eso también viene para acá. Entonces el contador del futuro es diferente, tiene que saber mucho de unas normas que están en continuo cambio y tiene que tener competencias que lo habiliten para un rol que ya no es escribir en unos libros, si no que tienen que pensar, utilizar tecnología etc.

¿Usted está de acuerdo en afirmar que la convergencia a estas normas internacionales ha sido el hecho más significativo que se ha visto en relación con la profesión del contador en Colombia?
Yo diría que en los últimos 63 años sí. Hubo muchas cosas importantes en su momento, pero nunca mejoramos la calidad de contabilidad, sino que era la contabilidad que queríamos llevar. Que la profesión en Colombia use los mismos estándares que se usan en el resto del mundo, que los auditores y revisores de Colombia usen los mismos estándares de aseguramiento y las mismas exigencias que el resto de la profesión en el mundo, para mí es un avance que nunca se había dado. Habíamos hecho leyes, decretos, procesos de importancia, pero para mí la más importante es esta de entrar al mundo globalizado, de cambiar un pensamiento parroquial por uno global, de no pensar en las necesidades de la DIAN sino pensar en las necesidades del inversionista. Es un cambio grande y para mí la ley 1314 de 2009 significó ese cambio.