Colombia está atravesando un buen momento económico que le ha permitido abrirse a un gran número de mercados en diferentes países del mundo. Ahora más que nunca, las empresas deben organizar, planear y controlar sus actividades, de tal manera que se aprovechen las condiciones de favorabilidad del mercado, optimizando cada uno de los procesos de la cadena productiva de la empresa, así como el uso de sus recursos.

En la medida en que la empresa determine cuáles actividades generan valor y elimine aquellas que obstaculicen los procesos productivos, podrá posicionarse positivamente en el mercado, a través de la calidad y eficiencia en sus productos y servicios, la competitividad en los precios, entre otros factores.

La aceleración en la dinámica de los negocios, cada vez más global, exige que las pymes (que constituyen el 90% del país) entren en ese ritmo para garantizar su crecimiento y sostenibilidad. Es aquí, donde entra a jugar un papel fundamental la contabilidad de costos, una herramienta clave para la gerencia de la empresa que le permitirá planear y controlar las actividades de la misma, facilitando a la gerencia y/o directivos, la toma de decisiones estratégicas.

¿Para qué sirven los costos?

Buena parte de las pymes colombianas, presentan debilidades en la gestión financiera, ya que muchos empresarios optan por llevar a cabo una “contabilidad ligera”, que se limita a tareas operativas como la liquidación de las remuneraciones mensuales, las liquidaciones de impuesto, cumplimiento de disposiciones legales etc, que si bien son necesarias, se quedan cortas a la hora de convertirse en una herramienta base en la gestión financiera.

Una adecuada contabilidad de costos le permitirá determinar cuáles son sus gastos reales, cuánto se gana o se pierde en cada uno de los procesos y actividades que hacen parte de la cadena de valor de la empresa. Por lo tanto debe convertirse en un instrumento de apoyo y decisión.

Se pueden contabilizar los costos de cada uno de los productos o servicios que ofrece la empresa, comparándolo con los ingresos que generan de tal manera que se pueda determinar la rentabilidad y las utilidades que generan; de cada área o departamento del negocio e incluso de cada uno de los clientes, para establecer si los costos de mantenerlo son más altos de lo que en realidad genera ese cliente en términos de ingresos. Toda esta información, permite visualizar un panorama detallado a la hora de tomar medidas de cara al crecimiento y la sostenibilidad de la empresa.

Así pues, es necesario que los empresarios dejen de ver la contabilidad de costos como una mera formalidad que debe ser llevada a cabo y empiecen a generar información oportuna que sirva de sustento y apoyo para definir una estrategia clara y alineada, en vez de tomar decisiones sobre la marcha y sin un horizonte determinado.

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