Sí dirigir una empresa es de por si un gran reto ¿se imagina cómo puede ser estar al frente de un grupo empresarial como Coomeva? Esta ha sido la misión que ha tenido Alfredo Arana, Presidente Ejecutivo de esta Organización, quien durante los últimos 11 años ha demostrado que más allá de los conocimientos técnicos y la formación académica, el secreto de un buen líder está en saber cómo relacionarse con la gente, rodearse de las personas adecuadas y mantener motivados a sus colaboradores.

Los lugares en los que hemos decidido invertir nuestro tiempo indudablemente tienen un significado especial en nuestras vidas y de cierta manera ocupan un gran espacio en nuestros afectos. Este es el caso de Alfredo Arana, un líder con alto sentido de pertenencia por la organización en la que lleva casi 30 años y la cual conoce muy bien, ya que en ella ha vivido casi toda su trayectoria laboral en la que se ha movido desde las diferentes empresas y cargos que esta entidad ofrece.

Y precisamente como toda historia empieza con una motivación fuerte y especial que te impulsa a vivirla, él reconoce que su identificación con Coomeva le permitió proyectarse desde el principio y tener el firme propósito de crecer en ella, lo cual fue el inicio de lo que ha sido hasta hoy una relación a largo plazo.

“Encontré algo que ojalá mucha gente encuentre en sus trabajos: una gran identificación en este espíritu de querer servir a la gente” afirma, resaltando que la gran bondad de este modelo cooperativo está en sentirse cómodo al encontrar afinidad entre sus convicciones personales y lo que se vive al interior de la organización.

De este modo, valores como honestidad, gratitud y servicio que aprendió desde su hogar, también logra vivirlos a diario desde su trabajo encontrando una coherencia entre ambos mundos: su vida personal y laboral. “Yo diría que siempre traigo aspectos de mi familia al trabajo y también llevo cosas del trabajo a la familia” afirma con la convicción de quien reconoce la integralidad del ser humano y la inevitable relación entre cada uno de los ámbitos de su vida.

Otro de los aspectos que son importantes para el Presidente Ejecutivo del Grupo Empresarial Coomeva, además de una plena identificación con los valores de la empresa y un amplio conocimiento de ella, es la importancia de desarrollar algunas competencias directivas que van desde la capacidad de fijar proyecciones claras, planear y sobretodo ejecutar. “Hoy valoro muchísimo realmente el tema de la ejecución” afirma, añadiendo que una vez inicia un proyecto es necesario realizar el seguimiento y su respectivo cierre, ya que ahí aún nos quedamos cortos.

Oriundo de Palmira, este Economista, que actualmente cuenta con tres maestrías y una especialización, valora profundamente la formación académica y como él mismo lo considera “brinda una perspectiva un poco más amplia de la organización y de lo que está pasando en otras empresas”, aunque admite que más allá de todos los elementos académicos que nos brindan las universidades, existen dos aspectos que son especialmente imprescindibles en las áreas administrativas y en los que aún tenemos un gran vacío: la capacidad de entendernos a nosotros mismos y la capacidad de entender a las otras personas.

“Somos diferentes personalidades, somos diferentes formas de observar la vida” expresa, explicando que, además de las competencias técnicas, un buen líder también debe aprender a relacionarse con la gente y saber escuchar, no solo a los jefes, sino también a los pares y a todas las personas sin importar el nivel jerárquico al que pertenezcan.

Indudablemente Alfredo Arana es de aquellos líderes que se reconocen por su calidez humana y eso lo sientes inmediatamente lo conoces. Su carisma, empatía y amabilidad generan un ambiente de cercanía y confianza, ganándose el afecto de aquel gran equipo al que representa.

“En el cargo gerencial todos los días aprendo” asegura, puntualizando que durante este tiempo ha entendido que uno de los pilares de una buena gerencia está precisamente en la gente, logrando conformar equipos de alto nivel y manteniéndolos motivados para alcanzar su máximo compromiso. “Eso es un elemento que hay que estar revisando permanentemente y preocuparse porque la gente esté contenta” puntualiza.

Su secreto consiste en entender que todo parte de tener un grupo de colaboradores comprometidos con la empresa, los cuales seguramente prestarán magníficos servicios y lograrán que los planes se cumplan, para que así todo ese esfuerzo se traduzca en excelentes resultados para la organización.

A pesar de esto la mayoría de empresas se confunden y empiezan al revés, enfocándose en el resultado y posteriormente forzando todo para que de algún modo los lleve ahí. “Tenemos que entender que si arrancamos muy bien con la gente, lograremos construir un buen modelo de empresa, un buen modelo de servicio. Estos dos elementos generan una gran potencia para alcanzar los resultados” afirma con convicción.
Detrás del saco y la corbata reposa la esencia de un hombre que cree en la gente, que se rodea de los mejores para alcanzar juntos aquellos objetivos por los que a diario luchan en medio de las reuniones, las decisiones y la revisión de cifras. Y así sucede también cuando es hora de ir a casa. Su familia se convierte en su principal equipo, aquel en el que siempre encuentra comprensión, apoyo e incondicionalidad.

“En el cargo gerencial todos los días aprendo. Yo creo que el presidente o gerente que diga que terminó su proceso de aprendizaje está inventando o no está siendo fiel a la verdad. Todos los días aprendemos” finaliza, recordándonos que por encima de los roles que nos pone a jugar la vida en cada momento, los valores son inamovibles y de cierta manera se convierten en la bandera por la que nos recordarán en nuestro paso por las organizaciones.

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