Sí las empresas conocieran mejor sobre el famoso acoso laboral, podrían evitar caer en sus nefastas consecuencias, las cuales no solo se traducen en multas, sino que además afectan la reputación de la organización deteriorando la imagen con la que es percibida por sus públicos de interés. Por lo tanto, porque es mejor prevenir que lamentar, en esta ocasión queremos brindar toda la información necesaria para que nuestros empresarios puedan adoptar las medidas al respecto.

Actualmente, existen cada vez más casos relacionados con acoso laboral, en inglés mobbing, el cual es definido por la Organización Mundial (OMS) de la Salud como el comportamiento agresivo y amenazador de uno o más miembros de un grupo, en este caso el acosador, hacia un individuo, la víctima, en el ambiente de trabajo. Esta práctica tiene como finalidad producir miedo, terror, desprecio o desánimo en la persona hasta que decida renunciar o sea despedido.

Del mismo modo, la Ley 1010 de enero 23 del 2006 define el acoso laboral como toda conducta persistente y demostrable, la cual es ejercida sobre un empleado o trabajador, por parte de un empleador, jefe superior, compañero de trabajo o subalterno, encaminada a infundir miedo, intimidación, terror y angustia, causando perjuicio laboral y generando desmotivación en el trabajo o induciendo la renuncia del mismo.

Ante este panorama, esta ley define claramente las modalidades bajo las cuales puede darse este tipo de acoso, encontrando algunas como maltrato, persecución, discriminación, entorpecimiento, inequidad y desprotección laboral.

¿Qué pasa con el acoso laboral en Colombia?
Cabe resaltar que en nuestro país esta conducta es una de las quejas más frecuentes por parte de los empleados, tanto de entidades públicas como empresas privadas. Lastimosamente, Bogotá ocupa el primer puesto del ranking contando con el mayor número de quejas por acoso laboral presentadas en el país con 608 casos instaurados, mientras el departamento del Valle del Cauca se encuentra en el segundo puesto con un total de 169 incidentes denunciados durante el año 2015, de los cuales 44 continúan en trámite y 125 fueron archivados.

Es importante entender que diversos tipos de comportamientos pueden convertirse en acciones irrespetuosas, humillantes y discriminatorias. Pero, uno de los más graves y que implica grandes consecuencias a futuro para las empresas, es la falta de protección y garantías de salud cuando se incurre en un incumplimiento del pago correspondiente a los aportes realizados al sistema general de salud de sus colaboradores, al igual que lo relacionado con cesantías o vacaciones.

Para seguir la lista debemos tener en cuenta que la discriminación es otro factor que clasifica como una forma de maltrato laboral, pues el género, la raza, la orientación sexual, religiosa o política son factores que muchos empleadores consideran “razones justas” para excluir o dar determinado trato a ciertas personas a la hora de ocupar altos cargos, devengar ciertos salarios, siendo factores determinantes en la toma de decisiones, o en casos más graves, hasta se convierten en motivos para perder el empleo.

Según lo anterior, debemos resaltar que de acuerdo con la ley que regula esta problemática, el maltrato laboral le puede salir muy caro a la empresa, ya que la sanción se impondrá tanto a la persona que realiza la mala conducta, como a la empresa responsable y a su representante legal. Además, en caso de probarse el acoso, las sanciones pueden ser multas entre dos y diez salarios mínimos mensuales para la persona que lo ejerza y el empleador que lo tolere o permita; también indemnizaciones de ley si la víctima renuncia, ya que se puede tomar como que pudo ser motivada como el conocido “despido indirecto”. Por otra parte, en cuanto al incumplimiento relacionado con el sistema general de salud, se deberá pagar el 50% de los costos del tratamiento de las enfermedades o patologías que puedan llegar a presentar los trabajadores víctimas a cargo del sujeto activo del acoso y de la empresa que no tomó las correspondientes medidas respectivas.

Pero, ¿cómo sabemos cuándo hay un real acoso laboral y cómo prevenirlo?
Existen varios estudios sobre la materia en los cuales se enumera los indicios por los que un empleado puede sentirse víctima de mobbing. Algunos de los más comunes son:

Mi superior se niega a comunicarse, hablar o reunirse conmigo.
Me gritan o elevan la voz para intimidarme.
Me interrumpen constantemente impidiendo expresarme.
Menosprecian mi trabajo.
Me asignan tareas o trabajos por debajo de mi capacidad profesional o mis competencias para humillarme o agobiarme.
Me lanzan insinuaciones o proposiciones sexuales directas o indirectas.

Ante estas situaciones la empresa debe reaccionar para prevenir dichas conductas o tomar acciones al respecto. Por lo cual, toda compañía puede:

Divulgar en todos los niveles de la compañía el significado de acoso laboral y las consecuencias que trae.
Asegurar vías para resolver los conflictos de manera objetiva y democrática constituyendo los llamados comités de convivencia o de bienestar laboral, los cuales se encargan de dar una solución con fórmulas fáciles de conciliación que ayuden a mejorar el clima organizacional y por ende la productividad.
Investigar el alcance y la naturaleza de los problemas que se presenten dentro de la organización.
Establecer contactos independientes con los trabajadores.
Divulgar continuamente los valores, normas de la organización, consecuencias y sanciones del incumplimiento de las normas.
Garantizar el derecho a quejarse sin que se tomen represalias contra quienes lo hagan.
Mantener la confidencialidad
Escuchar todas las partes de manera objetiva.

Siguiendo los anteriores consejos, se pueden evitar denuncias bochornosas como las que hemos conocido a través de algunos medios de comunicación de nuestro país que han afectado la reputación de influyentes y destacados funcionarios del gobierno central, la rama legislativa y judicial, y altos mandos de la fuerza pública, que se han visto involucrados en este tipo de casos.

Por último, vale la pena recordar que el artículo 9° de la ley 1010 del 2.006, impone a las organizaciones de los sectores privado y público, contemplar en sus reglamentos internos de trabajo lo relacionado con el acoso laboral y establecer mecanismos internos efectivos que permitan prevenir, corregir y detener a tiempo este tipo de conductas, ya que atentan gravemente contra el adecuado y pacífico clima laboral. Además, tomar en cuenta estas medidas, evitaría poner en alto riesgo la normal productividad y crecimiento de la compañía, como también evitaría la intervención del aparato judicial a través de los jueces laborales competentes para conocer las denuncias y demandas por acoso laboral.