Es indudable que la baja en los precios del petróleo puso a la economía colombiana, y a las fuerzas públicas en el 2015 en una situación difícil que no cesa por los efectos que hemos visto en lo que va corrido del 2016. Si hacemos memoria la cotización del crudo empezó en el 2015 en US$60 por barril y en los primeros meses del año en curso ya el precio se ha cotizado en US$30 por barril.

Esto llevó a que en el cierre del 2015, veinte empresas petroleras extranjeras tuvieran que solicitar la cobertura de la ley de insolvencia para sortear sus dificultades financieras en Colombia. Por supuesto esto ha incidido en las finanzas públicas, en razón a que la renta petrolera se esfumó y se dejaron de percibir alrededor de $20 billones de pesos que por renta de impuestos no se recibirán. Por ello se estima que durante el primer semestre del 2016 los precios del petróleo continuarán bajos.

Es claro que mientras el precio del crudo siga bajando, el dólar seguirá subiendo. Tuvimos un dólar con alta volatilidad y a comienzos del 2016 se ha cotizado ya a los $3.300, con lo que podemos decir que se acabó el llamado dólar barato en Colombia. Pudimos experimentar cómo el valor de los vehículos, artículos tecnológicos, materias primas, insumos, vestuarios y hasta los planes de turismo sufrieron el impacto de una divisa que se fortaleció, hasta el punto que las importaciones cayeron en un 14%. Los precios bajos del petróleo en el mediano plazo son insostenibles, por lo que podrían empezar a subir, pero nada está escrito, dicen los expertos.

La economía colombiana se vio afectada por dos aspectos circundantes externos, difíciles de controlar dado que no dependen de un manejo local. Por un lado, el dólar alto que encareció importaciones, materias primas, alimentos, planes turísticos etc. Por otra parte está el tema del impacto del fenómeno del Niño que afectó numerosas cosechas. Todos los colombianos vimos y sentimos en el año 2015, un repunte de la inflación a niveles que no se registraban desde el 2008 y ya hemos percibido la tendencia alcista de los precios en este inicio del 2016.

El Gobierno con el fin de contrarrestar la inflación, a través del Banco de La Republica subió la tasa de interés, con lo cual el crédito se encarecerá. El principal objetivo de ese aumento es una reducción en la demanda del crédito y del consumo, lo que a su vez afecta el crecimiento de los negocios y probablemente genere una desaceleración económica.

Todo estos factores afectan a la economía y como sabemos, no a todo el mundo le va bien, cuando alguien gana es porque alguien está perdiendo. Los importadores disfrutaron durante muchos años de un dólar bajo, ahora los exportadores tienen la oportunidad de aprovechar esta coyuntura del dólar alto para incrementar sus ingresos. Sin embargo un análisis realizado por la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), reveló que el efecto del dólar alto no ha sido tan evidente, ni favorable sobre las exportaciones colombianas no tradicionales. En parte se debe a que muchas de las compañías no se prepararon para ser competitivas en exportar y esta oportunidad no se ha sabido aprovechar, salvo contadas excepciones.

Con relación a la reforma estructural tributaria, no hay todavía una definición por parte del gobierno. Lo cierto es que para el sector empresarial, no es posible subir más los impuestos. En la actualidad la sumatoria de todos los gravámenes que paga el sector empresarial es cerca del 70%. Por esta carga impositiva tan alta hemos visto como la inversión extranjera se ha desmotivado y ha preferido establecerse en países como México, donde la sumatoria de estos impuestos llega a un 50%. Por tal razón el sector empresarial espera del gobierno, una verdadera reforma estructural tributaria, en la que sea cauto, estudioso y sobre todo cuidadoso con los nuevos impuestos que anuncia. Tal es el caso reciente de la valorización exagerada de los impuestos de los vehículos en Colombia, donde no se desvalorizan sino que por el contrario adquieren mayor valor. Esto frente al proceso de implementación en Colombia de las NIIF (Normas de Internacionales de Información Financiera), sería una incongruencia en razón a que no reflejaría la realidad económica de un bien. Así pues, las salidas en falso del Gobierno, evidencian cierta improvisación en el manejo tributario, dejando una sensación de incertidumbre en el sector empresarial sobre las decisiones del Gobierno con respecto a la reforma estructural.

Lo más importante es que a pesar de estos duros retos para la economía del año 2016 y los años venideros, los colombianos y especialmente el sector empresarial tienen la casta para afrontar estas dificultades, y a pesar de todo se pronostica un crecimiento del PIB del 3% para el 2016, muy moderado, pero sigue siendo muy importante frente a las economías de otros países de Latinoamérica. Con este crecimiento estimado para este año, Colombia se ubicará entre las cuatro economías latinas que más crecen y también entre las de mayor proyección internacional, según afirmaciones del Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

n4Humberto José Fernandez Paz
Presidente BKF INTERNATIONAL S.A.

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